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Autoconsumo: Cinco razones para huir de las grandes eléctricas.

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Las empresas que hace años despotricaban contra la energía solar y amenazaban del coste que supondría para los consumidores apostar por las renovables, hoy se han pintado de verde y se han metido en el negocio. ¿Cambio de sensibilidad? No, beneficios económicos. Aquí van cinco razones para no contratar tu autoconsumo con las grandes eléctricas y sí hacerlo con empresas locales.

1.-¿Pondrías a un zorro a cuidar gallinas?

Cinco grandes compañías eléctricas se reparten la capacidad instalada y la energía que se produce en España, a la vez que controlan las redes de distribución y la mayor parte de la electricidad que se vende a los consumidores. Forman lo que se llama un oligopolio que controla un negocio de colosales dimensiones que les reporta grandes beneficios, garantizados por el Estado y financiado por nosotros, los consumidores a través de facturas eléctricas abusivas.
Para mantener el negocio estas empresas no han dudado, presionando a ministros y medios de comunicación, en lanzar un discurso de miedo y desprestigio hacia las renovables, acusándolas de caras, inseguras, imposibles de gestionar y hasta insolidarias; promoviendo el Impuesto al Sol o creando trabas administrativas. Todo vale con tal de bloquear el desarrollo de un sector incipiente. Y ahora resulta que las eléctricas de siempre son las que ahora nos quieren vender las placas solares, incluso para autoconsumo. ¿Explicación? Pura estrategia. Además del control del suministro eléctrico convencional se han subido al carro del sector del autoconsumo doméstico, un nuevo nicho de negocio que no quieren dejar escapar.

2.-Las grandes beneficiadas del impuesto al sol.

El exministro Soria fue el ideólogo del denominado Impuesto al sol que obligaba a los autoconsumidores de renovables, a pagar una cuantía para contribuir al sistema eléctrico por la electricidad que ellos mismos producían. Unos ingresos que iban directamente a las eléctricas como compensación a la llegada de las renovables. Eso unido al excesivo papeleo y otras dificultades burocráticas, metió el miedo en el cuerpo a los consumidores y provocó que en España solo se dieran de alta mil instalaciones fotovoltaicas frente al millón que ya existían en Alemania. Con la llegada del PSOE al Gobierno, Teresa Ribera puso punto final a este gran absurdo y hoy son esas mismas empresas que basaban su negocio en fuentes de energía contaminantes, las que nos quieren convencer de que siempre han sido ‘verdes’ y que todos tenemos derecho a ser libres de obtener energía de la propia naturaleza.

3.-Servicio 'llave en mano', no tan rentable.

Estas empresas ofrecen un pack completo al usuario, servicio “llave en mano”, donde asumen la totalidad del proyecto desde el principio de la idea hasta la instalación final, pero cuidado con los precios. Las grandes compañías suelen ofrecer un presupuesto de instalación más caro -sin ser garantía de mejores materiales- y encargan la instalación a una subcontrata mientras que las compañías profesionales del sector -que también se hacen cargo del proceso completo- trabajan con las mejores marcas de productos fotovoltaicos, a precios competitivos y, lo más importante, tienen sus propios instaladores que se responsabilizan personalmente de cualquier incidencia técnica. Se interesan especialmente por sus clientes, las grandes eléctricas no tanto. Contacta con una empresa instaladora que seguro sabrá orientarte sobre una comercializadora local de confianza. A todos nos gusta escuchar una voz amiga al otro lado del teléfono que resuelva nuestros problemas de forma directa y no a un robot.
Por último hay que alertar de una práctica habitual de estas compañías cuando ofrecen una instalación solar de autoconsumo a sus clientes. A diferencia de una empresa local, que realiza un estudio técnico para conseguir la máxima eficiencia y obtener una rápida amortización de la instalación, las eléctricas suelen sobredimensionar -a veces exageradamente- la instalación a realizar. Ello se debe a que cuando mayor sea la instalación y más electricidad le sobre al usuario, más ganan ellos. La compensación de excedentes de la electricidad sobrante no es equitativa ya que, de toda la energía volcada a la red, solo nos compensarán por una fracción de la misma. Con dicha práctica consiguen la electricidad a unos costes irrisorios que venderán posteriormente a otros usuarios a un precio superior. El aporte de una instalación de autoconsumo es mínimo, pero la suma de miles de ellas es un activo suculento. Al final, quien lo paga, es el usuario que ha decidido contratar con ellos la instalación de autoconsumo, que verá cómo se prolonga la amortización de su instalación.

4.-Ojo con la compensación de excedentes.

Hasta la derogación del Impuesto al sol, la energía que no se consumía se vertía a la red y, salvo en instalaciones grandes en que tenía sentido venderla al precio de mercado, se regalaba al sistema. Desde el Real Decreto 244/2019, si una instalación de menos de 100 kilovatios produce más energía de la que consume, la eléctrica con la que tenga contratado el suministro le compensará económicamente por lo volcado a la red al final de cada período de facturación. Esta buena noticia tiene también su letra pequeña que hay que leer porque la compensación solo afecta al componente de energía de la factura; los peajes y cargos que se pagan en el recibo y los impuestos (el 65% de la factura), se seguirán abonando íntegramente. Segunda cosa para tener en cuenta, las eléctricas nunca van a pagar más precio por esa energía volcada a la red que el que encuentran en el mercado, así que atención a las ofertas que nos hacen porque es probable que utilicen estrategias comerciales y al final lo que ahorras, por un lado, lo paguas por otro. No hay que fiarse del precio al que nos vayan a compensar la energía, sino al que nosotros vamos a comprársela: hay que hacer números.

5.-Financiación o como echar el lazo al cliente.

Las tradicionales compañías eléctricas viendo que pueden perder mucha cuota de mercado se han lanzado a ofrecer servicios de financiación para las instalaciones fotovoltaicas con el objetivo de crear vínculos con el cliente y retenerlo el mayor tiempo posible. Para ello añaden una pequeña cuota dentro de la factura que el usuario pagará poco a poco a lo largo de varios años. Este mecanismo garantiza la fidelidad del cliente durante el tiempo que tarde en pagar la instalación y lo más importante, durante este período la empresa podrá establecer el precio del kilovatio que ha de pagar el usuario y también el de compensación por sus excedentes, un dos por uno que le sale muy rentable a la eléctrica.

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